El amianto continúa siendo uno de los principales retos en la rehabilitación de edificios antiguos en Barcelona.
Aunque este material quedó prohibido en España en 2002, miles de inmuebles construidos durante la segunda mitad del siglo XX todavía contienen elementos fabricados con amianto, especialmente en cubiertas de fibrocemento, bajantes, depósitos de agua, conductos de ventilación y materiales aislantes.
Con el paso del tiempo, estos materiales envejecen y pueden deteriorarse, aumentando el riesgo de liberar fibras microscópicas al ambiente. La inhalación de estas fibras supone un grave peligro para la salud, motivo por el que las administraciones públicas han intensificado los planes de identificación y retirada del amianto.
Durante décadas, el amianto fue un material muy utilizado en la construcción por su resistencia al calor, la humedad y el desgaste. Sin embargo, numerosos estudios científicos demostraron posteriormente que la exposición prolongada a sus fibras puede provocar enfermedades muy graves como la asbestosis, el cáncer de pulmón y el mesotelioma, un tipo de cáncer directamente relacionado con el amianto. En Barcelona todavía existen numerosos edificios residenciales, naves industriales, centros educativos y equipamientos públicos que conservan materiales con amianto instalados hace varias décadas.
El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya trabajan desde hace años en la identificación de construcciones con presencia de amianto. Además, la legislación estatal establece que los municipios deben disponer de un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto y planificar su retirada progresiva antes de los plazos fijados por la normativa. En la ciudad, muchas actuaciones de rehabilitación energética y renovación de edificios incluyen ya la retirada previa de cubiertas y otros elementos fabricados con fibrocemento, mejorando tanto la seguridad de los trabajadores como la de los vecinos.
El amianto no suele representar un riesgo cuando permanece en buen estado y no se manipula. Sin embargo, durante obras de reforma, demoliciones o sustitución de cubiertas, el material puede romperse y liberar fibras al aire. Por este motivo, la retirada debe ser realizada exclusivamente por empresas especializadas en desamiantado en Barcelona inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA), utilizando equipos de protección específicos y siguiendo un plan de trabajo autorizado por la autoridad laboral. Intentar retirar amianto sin la formación adecuada puede poner en peligro tanto a quienes realizan la intervención como a las personas que se encuentren en las inmediaciones.
Una gran parte del parque inmobiliario de Barcelona se construyó entre los años 50 y 80, cuando el uso del amianto era habitual. Esto implica que muchas comunidades de propietarios deberán afrontar en los próximos años actuaciones de sustitución de cubiertas, bajantes y otros elementos deteriorados. Aunque estas intervenciones representan una inversión importante, también mejoran la seguridad del edificio, facilitan futuras rehabilitaciones y permiten cumplir con la normativa vigente.
La retirada del amianto no consiste únicamente en desmontar el material. Todo el proceso debe realizarse bajo estrictas medidas de seguridad, incluyendo:
• Delimitación de la zona de trabajo.
• Protección de trabajadores y vecinos.
• Embalaje seguro de los residuos.
• Transporte autorizado.
• Gestión en vertederos especializados.
Cumplir estos procedimientos evita la dispersión de fibras y garantiza el cumplimiento de la legislación ambiental y de prevención de riesgos laborales.
La eliminación progresiva del amianto forma parte de la estrategia de rehabilitación del parque edificatorio de Barcelona. A medida que aumentan las obras de renovación energética y modernización de edificios, también crece la necesidad de identificar correctamente este material y retirarlo de forma segura. Contar con empresas especializadas y actuar antes de que los materiales se deterioren es la mejor forma de proteger la salud de los ciudadanos, cumplir con la normativa y contribuir a una ciudad más segura y sostenible.